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Jun 29 2015

Totum revolutum

Después de la esperada rueda de prensa ofrecida por Jesús Samper el pasado jueves en NC, lo único que se puede concluir es que el Real Murcia C.F. S.A.D. sigue siendo una empresa a la deriva. Prácticamente un año después de aquella mítica comparecencia en que el accionista mayoritario del club grana “garantizaba” la continuidad del equipo en la Liga Adelante, el empresario madrileño volvía al mismo escenario.

Las declaraciones de Samper estuvieron en su línea habitual. Reconocimiento de errores propios, nulo. En su lugar, Samper comenzó señalando sin ningún miramiento al movimiento peñista, y cargando sobre este la responsabilidad de la baja respuesta social hacia el club. Acusación surrealista teniendo en cuenta que desde la Federación de Peñas Murcianistas han sido múltiples las iniciativas llevadas a cabo estos últimos meses, siempre buscando luchar por los intereses del Club. En primer lugar para evitar el descenso del equipo, y consumado este, para mantener viva la llama del murcianismo. Para Jesús Samper, que hizo alusión a cifras inexactas e interesadamente desviadas de la realidad, la respuesta del movimiento peñista ha sido insuficiente.

Para completar su intervención, Samper anunció la renovación de Aira, impuso con su habitual falta de tacto la jubilación de Acciari y Albiol -sin definir qué rol tendrán en el nuevo Murcia-, e hizo un avance sobre la que podría convertirse en la campaña de abonos más disparatada de la historia del Real Murcia. Los precios definidos, los del año pasado para Segunda, excluyendo además los posibles partidos de playoff. El madrileño parece decidido, así lo manifestó, a reestructurar el Club en función de su verdadera dimensión social. Teniendo en cuenta el descenso que puede llegar a sufrir la cifra de abonados si no hay un cambio claro de rumbo en la política de precios anunciada, igual el rediseño de las estructuras del Club acaba siendo aún más dramático de lo esperado.

Ya se podría haber planteado esa racionalización del gasto cuando hipotecó el futuro club con fichajes a precios de club grande. Un elevadísimo porcentaje de la actual deuda se generó el año del último ascenso a Primera. Imagino que no podrá culpar Samper del fracaso de aquel proyecto también a los peñistas. Ni siquiera a los 25.000 abonados que desbordaron las mejores previsiones, y obligaron a cerrar antes de tiempo la campaña de abonos. La realidad es que equipos con presupuestos infinitamente más bajos que aquel Real Murcia han logrado asentarse en Primera. Ninguno lo ha hecho, eso sí, con el hermano abogado del presidente como director deportivo.

Seguramente uno con menos conocimiento de leyes y más de fútbol jamás hubiera puesto la reconstrucción de aquel fallido proyecto en manos de Javier Clemente. Entre Javier, Juan Antonio y Jesús descapitalizaron el club tanto desde el punto de vista económico como deportivo. Desde entonces, y con el agravante de la explosión de la burbuja inmobiliaria que tantos beneficios había dado a los negocios de los Samper, el Real Murcia no ha levantado cabeza.

La deuda de la entidad se ha ido multiplicando temporada tras temporada. Obviando lo que se adeuda a los acreedores del concurso, que llevan varios plazos del mismo sin ver un solo euro, la cantidad que está pendiente de pago a Hacienda y Seguridad Social es exorbitante. Sólo con la Agencia Tributaria, la cantidad supera ya los 12 millones de euros. Montante que se ve incrementado cada temporada por los recargos debidos al impago. El Real Murcia hizo su último ingreso a finales de la temporada pasada merced al dinero percibido por el traspaso de Kike García al Middlesbrough, en un intento de ganarse la confianza del fisco para negociar un plan de pagos que evitase el descenso administrativo. Hacienda fue inflexible, y aunque Samper afirmó haber conseguido un principio de acuerdo con la delegación de la AEAT en Murcia, en Madrid se bloqueó esa posibilidad.

¿Por qué sigue vivo el Real Murcia a pesar de llevar meses, e incluso años, sin satisfacer la deuda adquirida? ¿Cómo puede anunciar Samper un nuevo proyecto para competir la temporada próxima con el club en esta situación? Pues principalmente gracias a la velocidad con la que se mueve la Justicia en España. Es la lentitud de los órganos jurídicos la que permite que el club grana siga con vida.

Ya se podría haber planteado esa racionalización del gasto cuando hipotecó el futuro club con fichajes a precios de club grande

La ampliación de los plazos del convenio de acreedores solicitada por Samper y denegada en primera instancia, está recurrida y a la espera de resolución. Resultado: los acreedores siguen sin ver un duro, pero el Real Murcia sigue vivo.

La decisión de la Agencia Tributaria de no permitir un aplazamiento de la deuda del Real Murcia – y sí la de otros clubes con mayor deuda total- está también ante el Tribunal Económico-Administrativo. Resultado: Hacienda lleva meses sin recibir ningún ingreso, pero el Real Murcia sigue vivo.

La deuda total del club, a corto, medio y largo plazo, estaría ya superando los 40 millones de euros. Sin embargo la nave no acaba de zozobrar gracias a esa eventual “red jurídica de seguridad” tejida por Juan Antonio y Jesús Samper. Así es como este último puede permitirse el lujo de afirmar que se van a saldar en breve las deudas con los jugadores en concepto de nóminas pendientes, que se va a pagar el canon para competir en Segunda B, y que se va a conformar un equipo con el objetivo de volver a Segunda, sin que ninguno de los acreedores pueda hacer nada más que indignarse.

Del juicio más importante que está pendiente de resolución, el del Juzgado nº7 de lo Mercantil de Madrid que enfrenta a Real Murcia y Liga de Fútbol Profesional con respecto al descenso administrativo, nada se sabe. Se ratificó hace unos días la denegación de la medida cautelar solicitada por el club murciano, pero la sentencia definitiva podría demorarse años. En el hipotético caso de que fuera contraria a las tesis de la LFP, e impusiese una indemnización multimillonaria a favor del Real Murcia, cabría recurso, y los pies de plomo de la Justicia de este país podrían en ese caso jugar en contra de los intereses del club grana.

En medio de este tótum revolútum, es imposible que los fantasmas de una liquidación no vivan permanentemente instalados en la actualidad del Real Murcia. En cualquier momento esa red jurídica tejida por los Samper para ganar tiempo podría resquebrajarse, y precipitarse los acontecimientos. Muchos parecen los personajes agazapados a la espera de hacerse con el club una vez entrase en liquidación. La deuda a asumir en ese caso podría reestructurarse, y bajar de los 15 millones de euros. Con el riesgo, eso sí, de perder el nombre, el escudo, el derecho de uso del estadio NC, y la plaza en Segunda B. Aun así, muchos confían en conservar el activo más valioso – si no el único- del club a día de hoy: su masa social y su arraigo en la Región.

Sólo un hombre, en las últimas horas, parece haber dado un paso adelante interesándose por el Club sin esperar la llegada los liquidadores. Los directivos de la Asociación de Accionistas Minoritarios del Real Murcia, con Pablo Baeza al frente, afirman que el notario murciano Francisco Tornel está dispuesto, con el respaldo de varios empresarios de la tierra, a convertirse en una alternativa de futuro. No sé lo que tendrá de realidad esa “Iniciativa Tornel”, pero o se producen los movimientos muy rápido, pasando de las intenciones a la efectiva inyección de dinero y diálogo con acreedores, Agencia Tributaria e Instituciones, o podría ser tarde para salvar el Real Murcia tal como lo conocemos. Nos espera otro verano lleno de incertidumbre. Uno más.


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